¿Cómo era tu vida antes de venir aquí?

Lucrecia is interviewing Sebastián, who emigrated to the United States and now runs his
own business.

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LUCRECIA ¿Cómo era tu vida antes de venir aquí?
SEBASTIÁN De niño, ayudaba a mis padres en las tareas agrícolas en el campo. Sólo teníamos un terreno chiquito para cultivar y producíamos lo suficiente para la casa y algo para vender. La lucha era constante para mantener el hogar. Nos levantábamos muy temprano para empezar el trabajo. Por las tardes iba a la escuelita rural, pero sólo tres veces por semana. Luego, de trece o catorce años, me fui a la casa de un tío en un pueblo mucho más grande que el mío. Allí estudié los primeros años de educación secundaria. En la casa de mi tío ayudaba con la limpieza, el cuidado de los niños, las compras y otras tareas. Cuando cumplí los 16 años viajé a la capital y pude terminar mi educación secundaria. Asistía a clases nocturnas, mientras durante el día trabajaba ayudando en una tienda de venta de comestibles. El trabajo era duro y me pagaban poco, pero me ayudó a salir adelante.
LUCRECIA ¿Y luego?
SEBASTIÁN De adulto, yo pensaba tener mi propio negocio y trabajar por mi cuenta. Pensaba poner una tienda de venta minorista de alimentos. Otras veces soñaba con estudiar algo, algo así como contabilidad o administración de empresas, algo que me ayudara a establecerme por mi cuenta y tener posibilidades de triunfo. Sabía que necesitaba un capital para iniciar cualquier empresa y tuve que trabajar en lo que sea. Los bancos sólo prestan a los que ya tienen dinero. Así que me puse a hacer de todo. Cuando tenía 19 años trabajaba de cobrador de cuotas semanales de una cooperativa que financia entierros. Era un trabajo duro y a veces triste porque la gente que encontraba no tenía para pagar sus cuotas y se suponía que yo tenía que ser duro con ellos para que paguen. Pero como yo no podía ser agresivo con los deudores, especialmente con los de edad, que eran la mayoría, recaudaba pocas cuotas y al poco tiempo me echaron.
LUCRECIA ¿Hiciste otros trabajos?
SEBASTIÁN En esa época ayudaba a un distribuidor de aceite doméstico en su camión, trabajaba en una empresa que fabricaba bolsas de papel, vendía cosas por la calle. Trabajaba por horas en un sitio y luego me iba a otro trabajo. Con la plata que reuní logré estudiar un curso de capacitación en contabilidad. Un día que regresaba a mi casa, mi madre me contó que un primo en Estados Unidos me invitaba a visitarlo. Era un familiar que había crecido conmigo en mi pueblo y fuimos muy amigos entonces. No lo pensé dos veces y preparé todos mis papeles y vine a Estados Unidos.
LUCRECIA ¿Qué pasó entonces?
SEBASTIÁN Al fin de cuentas me quedé. Ahora soy residente y tengo mi propio negocio de importación de productos de artesanía latinoamericana. El negocio va bien, pero después de haber pasado muchas dificultades y horas inciertas.