Por amor al arte

Friends want to go to a concert.

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Play Dialogue

– Me gustaría ir a escuchar un concierto.
– Si lo hubiera sabido, habría reservado unas entradas para la semana que viene. El domingo se inaugura la temporada.
– He oído decir que hay un programa muy bueno.
– Quizás se pueda arreglar todavía. A menudo hay gente que ha reservado por teléfono y a última hora no va.
– Sí, pero para eso hay que ir unas horas antes a hacer cola.
– ¡Ya sé lo que vamos a hacer! Enviaremos a la criada con tres horas de antelación para que saque las entradas. ¿Qué te parece?
– Perfecto. Dile que saque seis entradas. Invitaremos a los Carrillo y a los González.

El domingo, un cuarto de hora antes del concierto, nuestros simpáticos amigos buscan a su criada entre la multitud.

-¡Uf! Está usted aquí… Ya creíamos que no íbamos a encontrarla. ¡Esto es una locura! ¡Hay muchísima gente!
– No me hablen, me he mareado, me han empujado, me han robado el bolso y con los empujones he perdido un zapato, pero… ¡tengo las entradas!
– ¡Sensacional! ¡Vamos! ¡Empujad! ¡Hay que entrar cueste lo que cueste!

Un poco más tarde, en la sala, la gente se sienta cómodamente, dignamente, da un último toque a la corbata o al broche del vestido, susurra un comentario irónico sobre la ausencia de los Suárez o de los Iribarne y se dispone a aplaudir la entrada del director de orquesta.